martes, 22 de abril de 2008

El profe de física

Cursando, el 2º año Medio en el colegio Newton llegó al inicio del año escolar un profesor de ciencias al curso de secretariado, muy simpático, aunque su materia era un poco dura para un curso de señoritas, futuras secretarias.

Sucedió que durante las clases de física, el profesor Isaac aparte de de la materia también relataba anécdotas de su vida amorosa personal. Por ejemplo, recuerdo un día que nos contó su aventura con una mujer que había conocido en el metro el fin de semana anterior a la clase, describiendo a dicha mujer como cualquier hombre lo haría… “le di mi teléfono, la invité a salir…” ¿Qué tenía que ver esto con la clase de ciencias?

Otro día recuerdo nos narró un chiste obsceno, que incluso lo hizo representar a mi compañera la “Tuto”. Esta situación causó risa en un primer momento, pero luego analizando los hechos muchas de mis compañeras consideraron inapropiada la conducta del docente. Un grupito menor de mi curso defendía al profe, en ellas, se encontraba mi amiga, la Juany ; su posición era ingenua, no tenía ningún juicio sobre él.

La situación se vio tensada cuando la orientadora llegó a la sala y preguntó por el comportamiento del profe. Esta notó la división en nuestro curso sobre la opinión sobre él. Y comenzó a cuestionarnos: “¿Es normal que un profesor cuente sus aventuras en una sala de clases a señoritas de 15 años?... (las respuestas fueron obvias en el curso y en algunas mentes el discernimiento vino a posarse en sus cabecitas) ¿Está bien que el docente cuente chiste en doble sentido con garabatos incluidos?...

Y así, el grupito defensor aprendió a tener un criterio más conciente respecto de sus profesores. El colegio por su parte decidió cancelar la estancia del profe en el colegio.

El Look

De acuerdo al contexto del escrito Joven y Alumno: ¿Conflicto de identidades?, puedo configurar una experiencia o anécdota estudiantil conjugando varias situaciones mencionadas en el relato, estructura que denominé El Look.

A mediados del año 2005 me encontraba estudiando en un colegio ubicado en la comuna de Pirque. No hay muchos colegios en ésta localidad por lo que será un tanto fácil dilucidar el nombre de éste, de igual forma traté de encubrirlo para que no se identifique ningún remoto conocido que pueda ver este escrito tan personal y así no degradar el nombre del colegio, me ceñiré a las reglas establecidas. El nombre es Colegio San Bucólico.

En el año antes mencionado el uniforme y la apariencia era muy importante, significantes que para mí no tenían ninguna importancia, pues creía en la libertad del individuo tanto física como sicológica y personalmente el vestir era un rasgo que nos hace distintos y únicos ya que se relaciona directamente con nuestra forma de ser, mejor dicho nuestra personalidad, además siendo adolecente todo sentimiento de libertad e ideales se hiperboliza.

Todos los días me llamaban la atención por mi ropa de color negro o roja o mis zapatillas etc., etc. Me llevaron esa semana muchas veces a inspectora, me recordaron que el color del uniforme debía ser AZUL MARINO, (como olvidar ese color si me lo recordaba a diario). Fueron tantos los constantes asedios que finalmente llegue una mañana atrasada y con mi cabello totalmente azul, pero no era un azul eléctrico, solo era un uniformado azul marino, obviamente me detuvieron en la entrada y me cuestionaron el teñido a lo cual respondí los mismos argumentos que me dieron toda la semana sobre ese colorcito, lo paradójico fue cuando me dijeron que no podía salir del colegio con el pelo así, me pareció ridículo ya que ellas sabían mejor que nadie que la tintura no se sale con agua, además insistí en el pretexto de que mis padres no se molestaban por mi actitud y me apoyaban porque me querían por lo interior etc. Di todos los argumentos posibles pero como no dio efecto le dije al director que en vez de preocuparse por banalidades como el pelo, podía ocuparse de la intolerancia, la discriminación y las fallas académicas del colegio, me fui al patio, salte la pandereta, llegue a mi casa y me teñí el cabello de negro .

Lo mas desagradable de mi estadía en el liceo

Lo mas desagradable de mi estadía en el liceo, fue sin duda el trato hacia uno de mis compañeros.

yo jamas fui un santo en la escuela, lo reconozco me reí mucho a expensas de otros, como muchos lo hicieron también de mi; sin embargo, a Roberto Maruti mi compañero desde la básica las cosas le fueron, un poco mas pesadas. Molestado desde que tengo recuerdos de su persona por su "poco agraciado rostro" fue apodado el feo Maruti, quizás un apodo en la escuela para muchos suena algo normal, pero cuando las palabras terminan en humillación física e incluso desprecio las cosas toman un tono mas agrio.

En un principio Roberto fue una persona normal, amigos, casa, juegos de vídeo, un carácter común y corriente que no llama la atención; años mas tarde, un tipo agrio que solo reía cuando alguien era humillado al nivel que lo hacían con él. Bolas de barro en la cara, su mochila en el techo, fruta madura que le lanzaban con la simple intención de que le hiciera daño y continuas ofenzas que lo reducen a algo de menos valor que el excremento. Muchos se preguntarán ¿que gracia tiene que cuente la historia del "tonto de la clase"?. el sentir que un amigo (siempre fue mi amigo) pierde las ganas de vivir cuando tienes 17 años, solo te da la sensación en ese momento de que se volvió gótico, punk, o algún tipo de personaje estereotipado de hoy en día, pero con un par de años mas sobre el cuerpo, logras darte cuenta que una persona joven, que no aprecia la vida, aún viviéndola sin los problemas cotidianos de una persona adulta, es por que tiene un problema que llevara el resto de su vida y aunque el día de mañana no recuerde muy continuamente los malos tratos de su niñez, su carácter habrá mutado para acondicionarse frente a un daño invisible que, en más de una ocasión le traerá dificultades para su vida diaria. Es ahora cuando lo entiendo y me preocupo por lo que haré a futuro, me he preguntado ya en un par de ocasiones si seré lo suficientemente perceptivo para atacar esas problemáticas; quizás, algún día, pueda evitar ese daño a alguna persona, que personalmente pude ver como destruía a un amigo.

No tengo recuerdos de mi fiesta de gala

El año con unos buenos menos momentos de experiencia, por no decir que ahora estoy más vieja, me encontraba cursando segundo medio en el colegio Las Marías. Al igual que todas mis compañeras de esa época, mis preocupaciones eran tan simples como resolver que ropa me pondría para la fiesta del fin de semana, tratar de estar con mi pololo el más tiempo posible y en el último lugar de mis prioridades estaban las labores estudiantiles.

Fuera de esos recuerdos tan amenos que guardo de la escuela, también se encuentran otros que no son tan gratos. Pero lo cierto que hay un acontecimiento particular que difícilmente podrán ser olvidados de la retina de mis ojos.

Como olvidar a Constanza, una chica extrovertida, dueña de un gran potencial de liderazgo. Esta chica era quien peleaba por nuestros sueños y era siempre la primera en exigir nuestros derechos. Ella era el personaje protagónico de esta historia y como todo lo bueno tiene su lado malo; la antagónica de mi sala de clases resultó ser: July Acosta, la profesora que nombramos inicialmente.

La maestra, la que enseña, la que educa; no resultó ser más que una mujer contenida en sus pensamientos retrógrados y conservadores. Fue ella quien nos quito el recuerdo de nuestra fiesta de gala tal como la habíamos soñado desde muy niñas.

Para explicar la situación anterior es necesario mostrar en que aspectos nos “jodio” con nuestra noche de despedida a esa primera etapa de aprendizaje.

En los pasillos, en el recreo, en la sala; él comentario obligado era discutir e imaginar como sería nuestra fiesta de gala. Muchas, por no decir la mayoría soñábamos con ir con nuestros pololos y desligarnos sólo por una noche de nuestros padres, para así sentirnos por esa velada como niñas grandes: jajaja. Discutimos sobre cual sería el menú, los tragos, el local… en fin todo lo que puede tener una buena fiesta y sobre todo porque era NUESTRA FIESTA.

Lo que nunca predijimos fue que nuestra profesora jefe en vez de guiar nuestros alocados pensamientos en cuanto a los preparativos, nos iba a desmoronar todos nuestros sueños para en lugar de ellos armar una fiesta a su pinta, con sus deseos sin ni siquiera preguntarnos si estábamos de acuerdo o no. Incluso prohibió el trago porque según ella nosotras éramos señoritas de bien y las señoritas de bien no toman.

Resultado final, ni nuestra querida y renombrada Constanza, presidenta del curso, pudo contra esta dictadura de la profesora que más malos recuerdos me dejo. Igual fui a la fiesta, pero con suerte cene. Me devolví a mi casa con él sabor amargo de que mi profesora jefe se había robado mi noche y la de todas mis compañeras

Ética dentro de la sala de clases

Cuando todavía cursaba el segundo año de educación media , un profesor de un taller llamado aprender a pensar me llamó la atención por estar molestando a un compañero que tenia una desviación sexual, en pocas palabras era homosexual y todos lo molestaban , agravando su situación era el liceo Andrés bello de San Miguel, al encontrarme fraganti el profesor me llevó fuera de la sala, conversamos sobre sexualidad, y me advirtió que yo le estaba haciendo un mal mayor a aquel compañero del cual yo me estaba burlando, pues todavía el podía sentirse dentro del curso y no discriminado por su condición sexual, a lo que yo entendí y nunca más lo moleste, mis mofas consistían en formar una pelota con una hoja de papel, entonces se la lanzaba suavemente para que él la agarrara y le decía a toda voz, ¡¡¡oye, agarradme el paquetito!!!, y generaba la risa de todos, pero después me di cuenta que él no se sentía bien, ni cómodo , ni comprometido con su futuro que en ese horizonte eran los estudios, pero lo que quiero recalcar es la actitud del profesor, que no permitió ese daño y generó una buena onda hacia nuestro compañero, acrecentado la aceptación por parte de la gente homosexual a que el reproche de la sociedad y más dentro de una sala de clases, otro profesor no hubiese a lo mejor generado la misma situación de comprensión si hubiera sido homo fóbico, o enchapado a la antigua, o con otras creencias un tanto más religiosas, que quiero decir con todo esto. Que un profesor por muy profesor que sea no puede establecer ninguna doctrina ni pensamiento que atente en contra de un alumno en particular, ayudando a que esta sociedad se unifique y no de denigre ni desintegre por cosas que se han vuelto tan normales como ir a comprar el pan y con la cual nos desenvolvemos en nuestro día a día.

Un término de clases especial

Esta historia ocurre en el Colegio más prestigioso de la comuna del Valle llamado Zorrillo School. Es allí donde entre toda una variedad de docentes encontramos a una de las profesoras más especiales, y carismáticas de todo el Valle, su nombre es Greenpeace y su clase eran la de matemáticas. A ella todas las generaciones del colegio la conocían por ser la más amorosa de las profesoras, y con quien todo se podía conseguir, desde una prueba extra para subir el promedio, aplazamiento de exámenes, permisos para ir el baño en reiteradas ocasiones durante una clase, y toda una serie de favores o peticiones que un alumno puede llegar a pedir a una profesora. La profesora Greenpeace es sobre quien nos referiremos en esta historia escolar, y sobre su trato hacia el alumnado del Zorrillo School.

Si bien al llegar el año escolar es complicado para todo quien tenga relación con algún colegio, lo es más para los alumnos de 4º medio de este colegio, pues todos se encuentran exaltados o estresados por el termino del año escolar en algunas asignaturas, en otras se encuentran más bien relajados, o simplemente el ramo nunca les importo mucho, pues no lo consideraban fundamental para su futuro, o salvaban igual el año con el resto de las materias. Así que es asignaturas donde se daban esas características los alumnos eran totalmente despreocupados con el ramo en si, y con el profesor de la materia, desde llegar tarde a su clase, escaparse en medio de ella, quedarse fuera, no tener cuaderno, o no prestarle atención mientras explicaba los contenidos. En fin, la clase de matemáticas que ella daba, era considerada por el 4º Z como la clase donde la hora pedagógica, era un sinónimo más de lo que los alumnos consideraban recreo.

La dirección a cargo del Zorrillo School consideraba y tenía al 4º Z como uno de los cursos más aplicado, y responsable a pesar de las travesuras cotidianas que se daban en el colegio a término de año, como lo es el tirar agua a los alumnos más chicos, el hacer la tradicional lista negra, el sacar el mobiliario de las salas al exterior, o realizar cánticos efusivos a los profesores, resto de los alumnos o auxiliar, en horas tanto de clases como de recreos. Con todo y esto, era uno de los cursos más queridos por el personal docente y directivo, y eso le daba el pie en algunas oportunidades para aprovecharse, como lo hacían con Greenpeace, pues su clase no era el lugar donde los alumnos más aprendían, a pesar de la excelencia de la profesora, pero sin duda era el lugar donde aprendían canto, baile, juegos de mesa y estudiaban para otros ramos. En conclusiones su asignatura era bien aprovechada, pero con otros fines.

Los alumnos de este curso durante el año escolar, nunca aprovecharon mucho sus horas pedagógicas de matemática, lo que quiere decir que nunca prestaron mucha atención a la clase y menos a la profesora. Sin embargo ella consideraba que los alumnos la respetaban mucho, siendo que la realidad era que ellos se aprovechaban de la bondad de la profesora y solían escaparse en sus clases, sin darle mayor importancia a Greenpeace y a los números. En fin se podría decir que los del 4º Z no aprovecharon a la su profesora como debían.

Llegado ya el fin de año, su querida profesora Greenpeace sorprendió a todo el curso, llegando a la sala de clases con helados y bombones para todos, ese pequeño gesto, los emociono tanto que algunos llegaron a botar lágrimas. Además de los regalos que traía, les hablo al curso, y les dijo que ese año había sido muy especial para ella, que los aprendió a conocer y que se había encariñado mucho con ellos, el hecho de que esa profesora les dijera que los quería, y que les diera las gracias por todo el año, fue realmente un peso en la conciencia, pues el curso nunca le presto mayor atención a Greenpeace cuando la tenían al frente, y ver en ese momento el gesto de cariño que ella les entregaba y que los consideraba muy importantes y especiales fue en remordimiento por el trato que les entregaron en el año . Ese hecho marco fuerte en el corazón de los estudiantes que no entendían como ella podía tenerles tanto aprecio, si su clase no era respetada por ellos mismos, pero que a pesar de ello ella les tenía gran aprecio. El termino de su clase significo para los chicos del Z mucho más que el egreso de su enseñanza media, pues aquella profesora dejo huella dentro de los corazones de esos chicos, pues comprendieron que aunque no prestaran atención a su clase, ella los consideraba especiales por lo que eran y por como eran, ya sea gustando de las matemáticas o no, ella sabia como era cada uno de los que estaba en esa sala de clases.

¿Un lunes entretenido en el colegio?

El día lunes daba inicio, ya era casi fin del primer semestre y en el colegio comenzaban las terribles pruebas coeficiente dos. Los profesores, que en un principio se mostraron alegres y comprensivos ahora mostraban su otra faceta y eran peores que una enfermedad. Dieron las ocho y el timbre anunciaba el inicio de las clases. La marcha fúnebre de los alumnos dio comienzo, uno a uno entraban a sus respectivos calabozos a esperar que el sepulturero llegara a torturarlos. Al momento en que la profesora entró a la sala todos se colocaron de pie y esperaron que ella saludara. Era la temible profesora de Matemáticas, acostumbraba a revisar el piso, el uniforme, la corbata, anillos, pulseras, chicles, entre otros; cualquier cosa que no formara parte del aprendizaje se guardaba antes de que ella entrara, de lo contrario corrían el riesgo de no verlo más.

Pero esta vez ella no venía sola, el profesor jefe entró a la sala de clases con la cara más seria que le habían visto en cuatro años, y eso que jamás reía.

-jóvenes-comenzó-el viernes recibí una queja muy fea sobre ustedes, ¿Cómo es posible que, estando presente el profesor, hagan un desorden tan grande como para que un libro haya caído a la calle y golpeado a un transeúnte?

Todos guardaron silencio; era cierto, el viernes, en uno de los tantos juegos, un libro de lectura había caído a la calle. Como de costumbre nadie habló, todos se miraron, una que otra risa; había sido chistosa la escena, pero ahora el futuro se veía negro.

-pues entonces-dijo el profesor-hasta que alguien hable el paseo de fin de año queda suspendido.

Él salió, todos se miraron. La profesora dio los buenos días y pidió asiento. El resto de la mañana pasó lenta y gris.

-no es justo-dijo Vicky una vez salido a recreo-por culpa de los chiquillos vamos a perder todos.

-aun falta para el paseo-dijo Elisa-tal vez uno dice quien fue.

-podrías ser tú-dijo Helena mirando a Vicky-si tan enojada estas…

Vicky se quedó en silencio, parecía pensar. Miraba para todos lados como si temiera que alguien escuchara lo que estaba pasando, al cabo de un rato dijo:

-mejor no, no quiero quedar de sapa para el resto del año.

A la segunda hora el 4º B tenía prueba de ingles con el profesor más despistado y ridículo que habían tenido en todos los años de colegio. Lo habían apodado “tutu-tutu” y todos tenían por sentado que el titulo de profesor se lo había ganado en un Bingo. Se perdía dentro del colegio, todos los alumnos lo pasaban a llevar, inclusive los tímidos de 1º medio. Llegó a la sala, saludó, repartió las pruebas y comenzó lo entretenido. Todo el mundo se copiaba sin escrúpulos, el libro de ingles bajó el banco, los torpedos tras la prueba, etc. Tomás se levantó con la excusa de ir a botar un papel a la basura y le preguntó toda la prueba a un compañero que estaba adelante. En esa prueba la mayoría tuvo buenas notas y, casualmente, las respuestas eran muy parecidas.

Después de almuerzo, la última clase de ese día lunes, era Física. El profesor por poco y no entra corriendo a la sala. Era el profesor Ritalín, algo acelerado e hiperactivo. La materia la pasaba rápido para ponerse a conversar con el curso y tirar tallas que se suponían eran graciosas. Todas las mujeres del curso tenían que hacer una presentación para Educación Física y se quedaron abajo ensayando a pesar que en el recreo se había acercado un grupo a pedirle permiso y les dijo que no. El grupo que había ido era el de las más tranquilas del curso y que nunca participaban en sus juegos y bromas.

-ahora me hablan-dijo el profesor-y cuando las molesto en clase ni me pescan.

-nosotras no vamos a reírnos de sus chistes-contestó Andrea-estamos en clase y usted no pasa materia y se pone a conversar.

-puta que son simpáticas-respondió-por tontas no les doy permiso.

Mandó a llamar a todas y las obligó a subir a la sala. Allí les dijo que se quedaran a recibir las pruebas y después podrían salir a ensayar. Cuando Helena fue a buscar su prueba la retiró sin mirarla, la arrugó y se sentó en su puesto.

-si están con esa actitud conmigo no les voy a dar permiso-dijo él.

Helena se levantó del puesto golpeando la mesa y le gritó:

-¡ahora nos pide que seamos simpáticas cuando usted nos trató de putas en el recreo! Para la otra trátenos bien y nosotras haremos lo mismo.- y se sentó.

El profesor se quedó en silencio, era cierto, no podía reclamar. El curso exclamó un ¡oooohhh!, y luego ¡uuuhhhh!, después todos aplaudieron, por fin alguien le había demostrado a ese profesor que no era simpático y que se aprovechaba de su posición.

El día escolar terminó pronto y las amigas se fueron comentando que era la primera vez que el día lunes era tan movido.